TINNITUS
El tinnitus es la percepción de un sonido en ausencia de una fuente sonora externa. Los pacientes lo describen comúnmente como zumbido, pitido, siseo, rugido o clics, y puede ser percibido en uno o ambos oídos, o incluso dentro de la cabeza.
Afecta aproximadamente al 10-25% de los adultos, aunque solo un 1-7% lo considera severamente molesto. Su prevalencia aumenta con la edad y la exposición a ruido, y está fuertemente asociado a la pérdida auditiva, especialmente de tipo neurosensorial. También es frecuente en personas expuestas a ruido ocupacional o recreativo.

Los síntomas principales incluyen la percepción persistente o intermitente de sonidos sin fuente externa, que pueden ser continuos o pulsátiles. El tinnitus puede afectar significativamente la calidad de vida, generando insomnio, dificultad de concentración, ansiedad, depresión, hipersensibilidad al sonido (hiperacusia) y, en casos extremos, ideación suicida.

Las manifestaciones clínicas varían según la etiología y la severidad. El tinnitus suele acompañarse de hipoacusia, y en la mayoría de los casos no se identifica una causa específica. Sin embargo, puede ser síntoma de patologías subyacentes como tumores del ángulo pontocerebeloso (schwannoma vestibular), enfermedades vasculares, otosclerosis, exposición a fármacos ototóxicos, o trastornos psicológicos.
El diagnóstico se basa en una historia clínica dirigida y exploración física otorrinolaringológica, con énfasis en la caracterización del tinnitus (unilateral/bilateral, pulsátil/no pulsátil, duración, factores desencadenantes y síntomas asociados). Se recomienda realizar una evaluación audiológica completa en casos de tinnitus unilateral, persistente (>6 meses), asociado a hipoacusia o síntomas neurológicos. La neuroimagen (preferentemente resonancia magnética) está indicada solo si el tinnitus es unilateral, pulsátil, asociado a hipoacusia asimétrica o déficit neurológico focal, para descartar causas estructurales.

El tratamiento del tinnitus es complejo y debe individualizarse. No existe una terapia curativa universalmente eficaz. El abordaje incluye educación y consejería, evitando la exposición a ruidos intensos y factores agravantes. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la intervención con mayor evidencia para mejorar la calidad de vida y reducir el impacto del tinnitus. Otras opciones incluyen terapia de reentrenamiento de tinnitus, estimulación acústica (mascaradores o generadores de sonido), y manejo de comorbilidades como insomnio, ansiedad o depresión. No se recomienda el uso rutinario de fármacos, suplementos o remedios herbales, ya que no han demostrado eficacia significativa en ensayos clínicos controlados.

BIBLIOGRAFÍA