FACTORES RIESGO
Los factores de riesgo para desarrollar tinnitus son multifactoriales, abarcan tanto condiciones otológicas como no otológicas. El principal factor de riesgo identificado es la presencia de pérdida auditiva, ya sea de tipo sensorineural, unilateral o bilateral, y la exposición a ruido, tanto ocupacional como recreativo, incluyendo el uso de auriculares y la exposición a ambientes ruidosos sin protección adecuada. La edad avanzada también se asocia consistentemente con mayor prevalencia de tinnitus, con un incremento progresivo en adultos mayores.

Otros factores otológicos incluyen antecedentes de otitis media, infecciones del oído, trauma acústico, otosclerosis, neoplasias del ángulo pontocerebeloso (como el schwannoma vestibular), ototoxicidad por fármacos (aminoglucósidos, cisplatino, diuréticos de asa, entre otros), y enfermedades del oído interno como la enfermedad de Ménière. El dolor cervical y cefálico, así como trastornos temporomandibulares, también se han asociado con mayor riesgo.
Entre los factores no otológicos, destacan el sexo femenino, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la presencia de trastornos metabólicos (hiperlipidemia, diabetes mellitus, alteraciones tiroideas), enfermedades cardiovasculares (hipertensión, arteriosclerosis), trastornos psiquiátricos (depresión, ansiedad, estrés elevado, neuroticismo), alteraciones del sueño y el insomnio. El estrés y la privación de sueño se correlacionan especialmente con la severidad del tinnitus. Además, el dolor crónico, la artritis, el asma y la presencia de comorbilidades sistémicas pueden aumentar el riesgo.
En adolescentes, se ha observado asociación con exposición a ruido recreativo, infecciones de oído y sinusitis, así como hábitos de consumo de alcohol y tabaco. La evidencia sobre algunos factores, como hipertensión, migraña, sexo masculino, y bajo consumo de alcohol, es menos consistente y requiere mayor investigación.

BIBLIOGRAFÍA