Hipoacusia

HIPOACUSIA

La hipoacusia es la disminución de la capacidad auditiva respecto a los umbrales considerados normales, evaluada mediante audiometría. Es un problema de salud pública global que afecta a más de 466 millones de personas en el mundo, con una proyección de más de 900 millones para 2050. En adultos mayores de 71 años, la prevalencia supera el 65%. La prevalencia se duplica con cada década de vida y afecta a más del 60% de los mayores de 70 años y al 80% de los mayores de 85 años. En niños, cerca del 20% presenta algún grado de pérdida auditiva antes de los 18 años.

Los grupos más afectados son los adultos mayores (presbiacusia), los niños (hipoacusia congénita, de inicio tardío o adquirida), personas expuestas a ruido ocupacional o recreativo, y aquellos con factores de riesgo cardiovascular (diabetes, hipertensión, tabaquismo) o antecedentes familiares.

Los síntomas incluyen dificultad para entender el habla, especialmente en ambientes ruidosos, aislamiento social, necesidad de aumentar el volumen de dispositivos electrónicos, percepción de que los demás “murmuran”, aislamiento social, y en casos avanzados, depresión y deterioro cognitivo. En niños, la hipoacusia puede manifestarse como retraso en el desarrollo del lenguaje, dificultades escolares por bajo rendimiento y problemas de socialización o conductuales. La hipoacusia puede ser conductiva (afectación del oído externo o medio), sensorineural (daño en la cóclea o vía auditiva central) o mixta.

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, la evaluación mediante pruebas de cribado (como el test de la voz susurrada) y la confirmación con audiometría tonal, que es el método más preciso. En casos seleccionados, se utilizan pruebas complementarias como timpanometría, potenciales evocados auditivos y estudios de imagen (TC o RM) ante hipoacusia asimétrica, súbita o con signos de patología retrococlear. En niños, el tamizaje auditivo neonatal es fundamental para la detección precoz.

El tratamiento depende de la etiología y el tipo de hipoacusia. Las formas conductivas reversibles, como la impactación de cerumen o la otitis media, se tratan de forma específica. En la hipoacusia sensorineural, la rehabilitación auditiva con audífonos es la intervención principal; en casos de hipoacusia severa o profunda, se consideran los implantes cocleares. La educación, la protección auditiva y la eliminación de fármacos ototóxicos son medidas complementarias. En niños, la intervención temprana con dispositivos auditivos y apoyo educativo es esencial.

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