MALARIA
La malaria es una enfermedad infecciosa causada por protozoos del género Plasmodium, transmitida principalmente por la picadura de mosquitos hembra del género Anopheles infectados. Las especies máSe reconocen seis especies que infectan a humanos, siendo Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax las más relevantes por su frecuencia y gravedad; P. falciparum es responsable de la mayoría de los casos graves y muertes, especialmente en África subsahariana, mientras que P. vivax predomina en Asia y América del Sur y se asocia a recaídas por la presencia de hipnozoítos hepáticos.
El ciclo de vida del Plasmodium incluye una fase hepática asintomática y una fase eritrocítica, responsable de la clínica, caracterizada por fiebre, escalofríos, cefalea, mialgias, anemia y trombocitopenia. Las manifestaciones clínicas varían desde formas leves hasta malaria grave, que puede incluir disfunción multiorgánica, coma, insuficiencia renal, acidosis metabólica y edema pulmonar, siendo P. falciparum la especie más asociada a complicaciones severas y mortalidad.

La transmisión ocurre principalmente en regiones tropicales y subtropicales, donde la malaria es endémica, y la incidencia está determinada por la presencia del vector, condiciones ambientales y factores socioeconómicos. Además de la transmisión vectorial, existen formas menos frecuentes como la transmisión congénita, transfusional y por trasplante. El diagnóstico temprano y el tratamiento efectivo son fundamentales para prevenir complicaciones y reducir la mortalidad. Las estrategias de prevención incluyen quimioprofilaxis, control del vector y, en algunas regiones, vacunación. Sin embargo, la resistencia a fármacos y a insecticidas representa un desafío constante para el control de la enfermedad.

El diagnóstico se basa en la identificación del parásito en sangre mediante microscopía (tinción de Giemsa), que sigue siendo el estándar de referencia, complementado por pruebas rápidas de detección de antígenos. El tratamiento de primera línea para malaria no complicada es la terapia combinada basada en artemisinina (ACT), excepto en el primer trimestre del embarazo. Para malaria grave, la artesunato intravenosa es el tratamiento de elección. La resistencia a antimaláricos, especialmente a artemisinina y cloroquina, representa un desafío creciente en el control de la enfermedad.


BIBLIOGRAFÍA