CONTROL DE PESO

Con el objetivo de orientar el diseño, ejecución y seguimiento de acciones para la prevención y el manejo del exceso de peso en población menor de 18 años, con enfoque de curso de vida, familia y entornos protectores. Se proponen las siguientes recomendaciones:

Lactantes y preescolares: primeras intervenciones

  • El propósito en el primer grupo de edad es promover la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses y su continuación con alimentación complementaria adecuada, según las guías nacionales e internacionales.
  • Asegurar la introducción oportuna y adecuada de alimentos complementarios, evitando la oferta temprana de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas en hogares, instituciones de cuidado y programas comunitarios.
  • Difundir lineamientos sobre uso de pantallas: evitar medios digitales en menores de 18 meses (excepto videollamadas) y, entre 2 y 5 años, limitar el uso a máximo una hora diaria de contenidos de alta calidad, siempre con acompañamiento de adultos, de acuerdo con las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics.

Escolares y adolescentes: actividad física y tiempo sedentario

  • Garantizar que niñas, niños y adolescentes acumulen al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, que incluya ejercicios de fuerza muscular y ósea al menos tres veces por semana. Las intervenciones que solo incluyen manejo dietario no son efectivas para reducir el IMC. Además disminuir el tiempo de sedentarismo especialmente el tiempo de pantalla fuera del entorno escolar que debe ser limitado a menos de dos horas diarias.
  • Diseñar y articular programas escolares y comunitarios que integren educación física, recreación dirigida, deporte escolar y oferta de espacios seguros para actividad física en el tiempo libre.

Recomendaciones nutricionales y herramienta 5-2-1-0

  • Incorporar en los planes de acción municipales la eliminación progresiva de bebidas azucaradas y jugos industrializados en entornos escolares, comunitarios y actividades patrocinadas por el sector salud, promoviendo agua y bebidas sin azúcar; y el consumo de vegetales, frutas , granos integrales, proteínas magras y bajo contenido en grasas saturadas.
  • Fomentar patrones alimentarios centrados en: alta ingesta de frutas y verduras, granos integrales, proteínas magras y bajo contenido de grasas saturadas, reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados de alta densidad calórica.
  • Promover el control de porciones, evitar el picoteo frecuente y estimular las comidas regulares en familia como prácticas protectoras frente al exceso de peso en la niñez y adolescencia.
  • Utilizar el modelo educativo “5-2-1-0” (cinco porciones de frutas y verduras, menos de dos horas de pantalla, al menos una hora de actividad física y cero bebidas azucaradas) como herramienta sencilla de consejería; la evidencia disponible indica que facilita la educación y documentación de la consejería, aunque su impacto directo sobre el IMC es todavía limitado.

Manejo de obesidad severa en adolescentes

  • En adolescentes con obesidad severa, articular con servicios especializados para valorar el uso de tratamientos farmacológicos y, en casos seleccionados, cirugía bariátrica, siempre como complemento a las intervenciones conductuales, dietéticas y de actividad física.
  • Verificar adherencia a las recomendaciones nutricionales y de actividad física, así como la presencia de comorbilidades (incluida diabetes tipo 2), antes de considerar intervenciones farmacológicas o quirúrgicas, siguiendo los criterios establecidos en las guías clínicas de referencia usadas en el documento base.
  • Implementar protocolos para la pesquisa y manejo de trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes con obesidad, coordinando con servicios de salud mental.

La integración de estos tres líneas de acción es el enfoque más robusto para abordar la obesidad y comorbilidades en la niñez y adolescencia. A continuación, se detallan los pilares de un plan de implementación estructurado.

BIBLIOGRAFÍA

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