FACTORES DE RIESGO
Los factores de riesgo para fiebre amarilla se relacionan principalmente con:

El riesgo aumenta en áreas con presencia de bosques naturales y primates no humanos, especialmente en biomas como la Amazonía y la Mata Atlántica, donde proliferan los mosquitos vectores Haemagogus y Sabethes. La altitud también se asocia positivamente con la ocurrencia de casos, y la prevalencia humana es mayor en zonas rurales y forestales, mientras que es menor en áreas urbanas y de cultivos temporales.
La falta de inmunización es el principal factor de riesgo individual y poblacional. La incidencia de fiebre amarilla es inversamente proporcional a la cobertura vacunal, y en áreas endémicas se requiere una inmunidad poblacional superior al 80% para prevenir brotes, aunque en distritos de alto riesgo puede ser necesario alcanzar hasta el 95% de cobertura. Los viajeros no inmunizados que visitan regiones endémicas, especialmente zonas selváticas o con brotes activos, tienen un riesgo elevado de infección.
Los trabajadores rurales, hombres y personas no blancas presentan mayor incidencia, lo que refleja desigualdades en el acceso a la vacunación y a servicios de salud. La movilidad humana, tanto interna como internacional, incrementa el riesgo de introducción y diseminación del virus, especialmente en territorios previamente libres de la enfermedad.
El cambio climático, la deforestación y la urbanización favorecen la expansión de los vectores y la reemergencia de brotes en nuevas áreas. La adaptabilidad de los mosquitos, como la resistencia de los huevos a la desecación y la capacidad de diapausa invernal, contribuye a la persistencia y expansión del riesgo
Las regiones con menores indicadores socioeconómicos y de salud presentan mayor incidencia, lo que subraya la importancia de estrategias multidisciplinarias que incluyan vigilancia activa, control vectorial y expansión de la vacunación.
REFERENCIAS